Como anuncié hace poco vía tuenti, ésta es la "última" entrada que publicaré. Cierto es que no se puede decir "de éste agua no volveré a beber", asi que ahí lo dejo. El blog seguirá activo y con las poesías ya subidas, solo que no habrá nuevas. Aprovecho la ocasión para sacar a la luz tres poesías que se habían quedado en el cajón y no habían visto la luz: "Lejos de mí" escrita en el invierno de 2011/12, "el viejo pescador", julio de 2012 y "¿Será casualidad?" en primavera del 2012. También aprobecho la oportunidad para subir la última nueva poesía que recibirá este blog: "¡Cuánta Pereza!", que llevaba tiempo queriendo escribir. Os doy las gracias a todo el mundo que ha disfrutado de mis palabras y estoy muy orgulloso de haberlas podido compartir. De nuevo gracias, y hasta siempre.
¡CUANTA PEREZA!
En el dos mil uno
alguien pregunto: ¿tu que tal?
y desde entonces no hay grupo alguno
que música ligera pueda tocar.
Desde entonces necesitamos
algo para cantar,
si tu quieres, bailamos,
y a la noria iremos a montar.
Pues todos somos animales
enamorados de Madrid,
varias versiones instrumentales
de que esta noche no eres para mí.
Si mis héroes se ponen ciegos,
¿qué mas da?
superjonkies nacieron
y quieren crack para volar.
Y con ellos buscarán
a los amigos de los animales
que sorprendentemente resultarán
ser de los mejores cantantes.
Un grupi loco soy
y por mi tripa corre el rock,
pero me sigo preguntando:
¿donde estará esta noche Margot?
La fantasía sexual despertaron en mí
al escuchar una buena canción,
las superhermanas son así,
¡para qué una habiendo dos!
Pero un día llegó un adiós
tras uno de los mejores cambios,
a éste violento amor
se lo comerán los leones
con Amelie a los mandos.
El espíritu nunca morirá,
y separado seguirán enseñando,
un rucu rucu en mi cabeza sonará
y con miedo seguiré cantando.
¿SERÁ CASUALIDAD?
Echando la vista atrás
y volviendo a vivirlo todo,
le pregunto a mi oscuro fondo:
¿habrá sido casualidad?
Las flores perfectas en ese instante,
el verano abriéndose camino,
el agua, los coches, el parque,
¿fue todo cosa del destino?
Y, ¿fue casualidad,
que en ese momento mi camino
estuviera duramente entorpecido
y necesitara luminosidad
para curar mi corazón herido?
O, ¿fue cosa de los planetas
que se alinearon en el momento
para en un futuro desalinearse
y dejarme en el fondo muerto?
El destino es caprichoso,
y conmigo bien lo ha sido,
y lejos de ser repetitivo:
¿habrá sido casualidad?
Puede, quizás puede,
que una lección haya aprendido,
pues por todos es sabido
que en el amor siempre se pierde.
Y también quizás puede,
que no haya final en éste libro,
que solo se hubiera escrito
una pausa en el destino.
EL VIEJO PESCADOR
El pescador solitario
en una cabaña vivía,
junto al infinito océano
que era su día a día.
Poseía un viejo navío
en el que partía lejos de allí,
se convirtió en su único amigo
y tenía por nombre Amelie.
Como compañera una guitarra,
su amante, una canción,
son sinfonías que narran
cada historia pasada
de nuestro viejo pescador.
Un buen día escuchó
de sus compañeros viajentes
una leyenda que invadió
sus sentimientos navegantes.
Contaban que existía
una tierra imposible,
se trataba de una isla
que un deseo concedía
a quien encontrara sus confines.
Con el mapa y su barco
partió a aquel paraje colosal,
pero el cielo descargó
una gran tormenta infernal.
El viejo naufragó
en la isla que él quería,
pero su pequeño Amelie encayó
y destrozado yacía.
Su deseo formuló,
pues ya lo tenía claro;
así fue como recuperó
su tan preciado barco.
También pudo pedir
llegar sano a su casa
y esta poesía escribir
a orillas de una playa.
LEJOS DE MI
Intento recordar tus ojos,
pero me invade la oscuridad,
no consigo ver el brillo
de tu sonrisa al despertar.
Con tu marcha te llevaste
aquellos recuerdos contigo,
dejándome sólamente
un sentimiento perdido.
Tus anhelos me obsesionaron
hasta llegar a la locura,
tus besos me hipnotizaron,
y tu ausencia me ha dejado
en un lago de amargura.
Si tu regreso no es llegado
con ansia, seré nada,
hundiré mi gran barco
en un mar de lágrimas,
lágrimas derramadas
que resbalaron por mis mejillas,
y cayeron en vano.




No hay comentarios:
Publicar un comentario