domingo, 2 de septiembre de 2012
Anhelos del pasado
Era un día de primavera
nublado, frío, lluvioso,
tu estabas tumbada a mi vera
y todo parecía hermoso.
Sin parar de charlar
tirados en la cama,
tu aliento podía respirar
y así mi tiempo se paraba.
Abría la puerta
y allí estabas tú,
sentada en el alféizar
de la entrada de un mundo tabú.
Ahora, te veo de pasada,
no me atrevo ni a abrazarte,
pero tu cara demacrada,
reflejo oscuro de tu alma,
me pregunta “por qué te alejaste”.
Te sueño día tras día
pero tu imagen no tiene rostro,
se perdió en la fantasía
de un perfecto purgatorio.
“Donde hubo fuego,
cenizas quedan”,
pero murieron al viento
mezcladas con arena.
La vida pasa,
y no pasa nada;
el tiempo corre,
pero no avanza.
El pasado vuelve,
pero no se queda;
el futuro viene,
pero no espera.
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