
Salía de mi casa una tarde a finales de aquel largo otoño. El embriagador olor a hojas secas, al frío, a la lluvia... me hizo volar al pasado a través de los recuerdos.
No pude evitar dirigirme hacia el parque que desvió mi vida por completo. No había cambiado nada en aquel lugar, parecía que no había pasado el tiempo desde aquel mágico 1979. Echando la vista atrás, recordé aquel día que pasaba por allí con mi íntimo amigo Oriol, cuando vi por primera vez aquellos ojos, aquella mirada que me cautivó en ese mismo instante.
También recuerdo los días que pasaron después de ese 7 de Diciembre. Todo parecía perfecto, como aquel día que intentando llegar a el viejo pozo abandonado, que está a unas 2 horas, a mitad de camino se nos hizo de noche y tuve que cargar con su peso más el de la escayola que cubría su pierna, pues se la había fracturado montando a caballo.
Fue tan alucinante cómo en apenas unas semanas llegó a ser más importante que Oriol en 5 años. Había cobrado tantísima importancia en mi vida que ya no podía salir de casa sin su compañía.
Y llegó la navidad; esas tan esperadas fechas para mí en esa época. Fuimos a ver a las vacas del caserío a las afueras del pueblo. Allí, entre juegos, risas, charlas y miradas, nuestros labios se rozaron haciéndome sentir un escalofrío que pocas veces he podido volver a sentir. Se disculpó con una frase que jamás olvidaré “los besos no se piden, se roban”.
Mientras todo eso ocurría en mi vida, una canción no paraba de sonar en mi cabeza y acompañó todos esos momentos. El cantante de la canción tenía una voz espeluznante y la música era horrorosa, pero la letra parecía explicar la situación en cada instante. Aquella canción se llamaba “recuerdo tus recuerdos”.
Ahora, rumbo a aquel caserío donde pasé gran parte de ese frío invierno, me encuentro como un iluso recordando tantísimas historias que un día me hicieron feliz. Me siento con mis compañeras que todo lo observaron, o al menos quiero pensar que siguen siendo ellas, pensando que al final de aquel largo camino en cualquier momento se observará una silueta y poco a poco, según se acerca, el tiempo irá retrocediendo hasta encontrarnos de vuelta en los años setenta y no poder avanzar jamás.