jueves, 2 de agosto de 2012
La musa de los recuerdos
Frente a un inmenso mar
coloreado de un triste gris,
las nubes tapan el cielo
y con mi lápiz comienzo a escribir.
Las olas a mis pies se mecen
intentando hacerme recordar,
y el trabajo en vano no hacen,
pues mi mente volando está.
Antaño estas líneas
serían de felicidad:
¡como cambian las cosas!
ahora inspiran soledad.
Por cada verso un pedazo
de mi alma queda plasmado,
por cada estrofa un recuerdo
de aquellos días pasados.
De cada poesía una imagen
de tus labios carmesí,
de tus ojos frente a la luna,
de tus sonrisas porque sí.
Como un títere sin hilos
me he quedado inservible,
como un disco sin vinilo,
como una tormenta impredecible.
Mi historia, un libro prohibido,
que ya nadie querra leer,
trata de un niño que no es niño,
que ya ni siquiera es él.
Busco aficiones perdidas
por si así me puedo entender:
rock, literatura, poesía,
jugar al póker sin perder.
Somos viaje sin retorno,
ecuación sin solución,
tu y yo somos adornos
de una peli de ficción.
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