viernes, 8 de julio de 2011

Sueños de soledad


Me encontraba volviendo a mi nueva casa por esos paisajes que eran totalmente inexplorados para mi. Bosques frondosos, profundos lagos, cielos cubiertos y un gran océano que se extendía hasta donde la vista alcanza caracterizaba aquel lugar esos primeros días allí. El sendero por el que debía caminar hasta llegar a casa serpenteaba por la tierra mojada por el borde del acantilado dorado.


La casa estaba vacía, sin luz, sin ruidos, sin vida. Me tumbé en la cama e intenté emprender el mágico viaje hacia el mundo de los sueños, pero el esfuerzo fue en vano. Observando las oscuras aguas del mar desde la ventana, encendí un cigarrillo. La luz del faro en mitad de las olas deslumbraba mi rostro cuando me invadió el sentimiento de añoranza que hacía tanto tiempo que no venía a visitarme. En uno de los destellos del faro se me apareció su cara. Tan hermosa como la recordaba. Piel pálida, ojos claros reflejando mi mirada clavada en ellos, labios color carmín. La brisa del mar me trajo consigo el característico olor de su perfume.


En la playa las olas llegaban moribundas desapareciendo sobre la arena. ¿Suerte o casualidad? Un bote amarrado sobre la arena. Solté el amarre y me encaminé hacia donde había visto esos ojos que en el pasado me llevaron a la locura.


Cuando llegué al faro, até la cuerda de la barca en una roca y me coloqué al pie de ese gran monumento. Subí la escalera de caracol interminable que aguardaba en su interior. Al llegar arriba ahí estaba ella. Tan hermosa como la recordaba. ¿Como había llegado hasta allí?¿Como sabía yo que ella estaba allí? No me importaba, ella estaba conmigo. Nuestros labios se fundieron en uno solo y, cuando abrí los ojos, ya no estaba. Perplejo, volví a subir al bote y emprendí el camino de vuelta a casa.


Al día siguiente, los ciudadanos me advirtieron de que Galicia tiene muchos misterios y mucha magia, que nadie es capaz de comprenderlos. Lo que estaba claro es que yo había sido envuelto en uno de esos misterios marcando mi vida para siempre. Desde entonces, vivo para buscarla, pero nunca obtengo respuesta. Pero a diario el mar me devuelve la imagen para que nunca mas olvide ese rostro que me da motivos por los que seguir viviendo.

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