
Era un día de invierno
y tu estabas en ese parque,
entonces me acerqué sin miedo,
pues para mí, aun no eras nadie.
Nos hicimos muy amigos,
tanto que día y noche,
tu y yo estábamos unidos
sin que nada nos separase.
Eras el hermano deseado,
el que siempre vivió en mi mente,
parecía todo un sueño:
¡Espero dormir para siempre!
Nose cómo ocurrió todo,
pero de mi vida desapareciste,
me rompiste el corazón
y aun me pregunto qué hice.
Ya ha pasado un año,
vuelve a hacer frío otra vez,
sólo se que no volverá a ser lo mismo,
mas no te volveré a ver.
Sólo quiero que sepas
que si perdonarme quieres,
podremos revivirlo todo
y volver a ser amigos para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario