domingo, 25 de julio de 2010

Nada bueno es eterno


Era un día de invierno
y tu estabas en ese parque,
entonces me acerqué sin miedo,
pues para mí, aun no eras nadie.

Nos hicimos muy amigos,
tanto que día y noche,
tu y yo estábamos unidos
sin que nada nos separase.

Eras el hermano deseado,
el que siempre vivió en mi mente,
parecía todo un sueño:
¡Espero dormir para siempre!

Nose cómo ocurrió todo,
pero de mi vida desapareciste,
me rompiste el corazón
y aun me pregunto qué hice.

Ya ha pasado un año,
vuelve a hacer frío otra vez,
sólo se que no volverá a ser lo mismo,
mas no te volveré a ver.

Sólo quiero que sepas
que si perdonarme quieres,
podremos revivirlo todo
y volver a ser amigos para siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario